En cada poesía va escrito,
un pedacito de mi sueño,
que aflora de mi corazón,
a la vida desnuda del diseño.
Recojo entre el fuego de los días
ese existir de ocultas melodías
como una flor que crece en el camino,
en el jardín de ensueños del destino.
El eco de una voz ausente,
es el espejo que transforma el inconsciente.
El ocaso, un amor en lejanía,
un !adiós! que se entibia de poesía
la soledad, es la sombra de tristeza.
La primavera, plenitud de la belleza.
Canto al alba de los días estivales
y a la caída de las hojas otoñales.
Soy alegre y fantástica en el fondo
entre viento suaves y gélidos, y hondos.
Mas hay una osquedad en la noche oscura,
el cielo de la libre altura.
Lava el medroso instante de suave
y limpia y cristalina el agua,
con su chorro de frescura,
sueño entre rayos blanquecinos de
la maravillosa luna,
"el amor" como única fortuna.
Poema del día: "Estaba sentado en una pradera...", de Walter von der
Volgelweide (Austria, ca 1170-ca 1230)
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Estaba sentado en una pradera
y crucé una pierna en otra pierna,
encima apoyé el codo
y puse en mi mano de apoyo
el mentón y una mejilla.
Así pensé para mi...
Hace 14 horas
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