Si pudiera subir hasta mi boca
el corazón, para poder hablarte,
la verdad de mi amor podría contarte,
este anhelo febril, y mi ansia loca.
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Pero no, el corazón queda en el pecho
de mis labios no aciertan a moverse,
es tal mi turbación solo con verte,
que no puedo decirte lo que siento.
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Quizás si me miraras dulcemente
mi corazón latiera con sosiego,
y tal vez con mirarme solamente
me atrevería a decirte que te quiero,
podría así, sucederme de repente,
poseer el amor que tanto espero.
Poema del día: "La velada del sapo", de Rosario Castellanos (México,
1925-1974)
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Sentadito en la sombra
— solemne con tu bocio exoftálmico; cruel
(en apariencia, al menos, debido a la hinchazón
de los párpados);
frío, frío de repulsiva ...
Hace 15 horas
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